
El alpinista canario ha invertido una semana para recorrer los 110 kilómetros que separan la localidad de Besishahar (800m.) hasta los 4.800 metros del Campo Base del Manaslu. Según cuenta desde allí la meteorología no es la más deseable, pues hasta el momento no ha parado de llover e incluso han tenido que utilizar paraguas durante el recorrido, un artilugio muy poco frecuente entre las herramientas de un alpinista. Pero lo cierto es que el monzón húmedo no termina y las mismas lluvias que lamentablemente han provocado tantas catástrofes en Nepal, se están haciendo notar en la región del Manaslu.
Aún así, Amador se muestra optimista, pues la estadística dice que para finales de septiembre los vientos de componente sur y procedentes del Océano Índico deben rotar a norte, soplando desde el Tíbet, muchos más fríos, pero también más secos.
A pesar de que el tiempo no acompañe aún, Juan Diego y sus compañeros aprovecharán mañana mismo para hacer un porteo de material y comida hasta el campo 1, y al mismo tiempo seguir progresivamente aclimatando.
Cabe destacar que esta expedición denominada “Desafío Colossus Manaslu 8.163m.” es un reto que pretende visualizar lo que significa el alpinismo en el Himalaya con un estilo puro, es decir, sin oxígeno ni ayuda externa, porteando todo el material por su cuenta.
Sin embargo, Amador manifiesta su pesar porque nada más llegar al campo base se ha encontrado un auténtico circo comercial, con una auténtica ciudadela de tiendas en la que la mayoría de los “alpinistas” ascenderán con oxígeno y porteadores de altura. En palabras del alpinista, “según mis averiguaciones se han tramitado en torno a 450 permisos de expedición, de los que algo más de 400 son clientes de empresas especializadas en turismo de altura que ascenderán con oxígeno y ayuda exterior”.
Sin duda, una nueva y gran aventura en el corazón del Himalaya que de conseguirse supondrá una nueva hazaña para el deportista.

















