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Las olas y la lluvia han erosionado una capa de residuos de un antiguo vertedero municipal en la playa de El Fraile, junto al espacio protegido de Teno, una Zona Especial de Protección para las Aves (ZEPA) y otra Zona de Especial Conservación (ZEC). Lo recubrió el Cabildo en 1986 para construir un paseo, hoy abandonado, y esta institución tiene un proyecto para llevar a Arico los 6.139 metros cúbicos de tierra con basura de todo tipo, sobre todo vidrios y plástico. La Fiscalía abrió una causa penal por este impacto ambiental junto a áreas protegidas. La Fundación Telesforo Bravo-Juan Coello pide una actuación urgente porque los residuos los socava el océano

Los arqueólogos del futuro, dentro de cientos, miles de años, descubrirán en Canarias, como en casi todo el mundo, una capa sedimentaria de residuos sólidos dejados por el ser humano como infame huella de una época de destrucción de la naturaleza sin precedentes. Pero no ha tenido que pasar tanto tiempo en un paradisiaco rincón costero de Buenavista del Norte (Tenerife) que esconde en sus entrañas un contaminante secreto.

Allí, junto a la playa del Fraile, una impresionante capa de tierra con residuos, de hasta 3 metros de espesor, ha quedado al aire libre por la acción erosiva de las olas y de la escorrentía de las lluvias. Las fuerzas naturales se han encargado de mostrar de nuevo un vertedero municipal que fue sellado en 1986 por el Cabildo tinerfeño dentro de su programa Tenerife, Isla Limpia.

Por entonces se recubrió con tierra el basurero tras limpiar los cauces de los barrancos y explanar los residuos para finalmente aplicar un tratamiento de desratización.  Pero 35 años después, con el estrato del vertedero al descubierto por la erosión, el panorama que ofrece este litoral es dantesco.

Estos hechos supusieron la denuncia del Servicio de Costas en Santa Cruz de Tenerife y la apertura de diligencias por la Fiscalía
Provincial de Santa Cruz de Tenerife y de la Agencia Canaria de Protección del Medio Natural (APMUN).

Posteriormente, en pasados mandatos, tras  reuniones entre el Ayuntamiento de Buenavista del Norte y el Cabildo, el Servicio Técnico de Desarrollo Sostenible  de la institución insular encargó la redacción de un proyecto, fechado en diciembre de 2019,  para eliminar este foco isalubre para el medio ambiente, con un presupuesto de 820.850 euros.

La solución que propone el autor del preyecto -el ingeniero de Caminos, Canales y Puertos Pablo Zósimo Nieto Sanz- consiste en el  vaciado del antiguo vertedero de El Fraile mediante la excavación de las tierras mezcladas con los restos de residuos urbanos tanto en la zona del propio vertedero como a lo largo del sendero que recorre la playa y la eliminación de este paseo así como los restos de la instalación de alumbrado que se halla en completo abandono.

El volumen de tierra con residuos sólidos urbanos inertes y hormigón que es necesario extraer y trasladar para dejar limpia esta costa asciente a 6.139 metros cúbicos.

El tremendo impacto ambiental de este resurgido basurero lo ha denunciado ahora públicamente la Fundación Telesforo Bravo-Juan Coello, con sede en La Orotava, y a la que corresponden algunas de las imágenes mostradas en esta noticia. En su página de Facebook ha mostrado fotos actuales de este litoral y ha pedido al Cabildo y al Gobierno de Canarias que, «con urgencia, asuman la tarea y el coste de llevarse esos residuos y evitar que el proceso de demolición del vertedero y la llegada al mar de los residuos continúe».

Dicho esto, este colectivo medioambientalista señala que este estrato de basura junto al mar es propio de una nueva era geológica que una parte de la comunidad científica propone denominar «Antropoceno», como siguiente etapa al Holoceno, «la época actual del período Cuaternario en el que nos encontramos, debido al significativo impacto global que las actividades humanas han tenido desde la Revolución Industrial o el nacimiento de la agricultura (según diversos autores) y tienen sobre los ecosistemas terrestres y marinos».

Este impacto, según explica la fundación «es visible de diferentes maneras y una de ellas es en depósitos de residuos (tecnofósiles) mezclados con elementos naturales, formando suelos;  en este caso de Buenavista, podemos ver la sucesión de diferentes estratos en los que material aluvial y de derrubio de ladera, ha empaquetado unos 3 metros de diversos residuos procedentes del antiguo vertedero de Buenavista».

Por entonces el material predominante era el vidrio, todavía no el plástico, y por eso en este estrato del siglo XX pueden observarse, asomando al mar como intentando huir de una prisión botellas y vidrios roto, además de ropa, paquetes de café, juguetes… y todo lo que se tiraba al contenedor de basura desde domicilios y empresas.

«Todos los seres humanos deberíamos tener la oportunidad de contemplar el rastro que dejamos en este planeta para intentar minimizarlos y este es un buen lugar», expone la fundación ecologista, desde la convicción de que nada mejor para concienciarse del impacto del ser humano en la naturaleza que contemplarlo cuando, por desgracia, este ha dejado su huella.

El periodo tuvo su vida útil hasta los años 80 del siglo pasado. Fue en 1985 cuando se habilitó en Arico un único vertedero insular tras la aprobación, en 1985, por el Cabildo, del Plan Insular de Residuos Sólidos de Tenerife (PIRS), a raíz de lo cual se fueron cerrando y sellando los antiguos vertederos municipales en toda la Isla.

Al frente del Ayuntamiento de Buenavista, en la etapa democrática, han estado alcaldes de tres partidos: Francisco García Martín, de Unión de Centro Democrático (UCD), entre 1979 y 1983; Aurelio Abreu Expósito, del PSOE, entre 1983 y 2008; Víctor Manuel Lorenzo Lorenzo (PSOE), de 2008 a 2011; Antonio José Fortes, de Sí se puede (SSP), en el mandato actual y en el periodo 2008-2011; y Eva María García Herrera (PSOE), de 2015 a 2019.

Según el proyecto de restauración ambientalpromovido por el Área de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Seguridad del Cabildo de Tenerife, el antiguo vertedero se encuentra en dominio público marítimo terrestre (entre los mojones M-219 al M-227) y la desaparición del recubrimiento de tierra  por la acción erosiva del mar, el viento y la lluvia «afecta no solo al entorno medioambiental marítimo y terrestre sino también a la propia seguridad de los usuarios del litoral».

La playa del Fraile es de callaos  y a unos 200 metros del acceso a este punto del litoral se encuentra un cartel que prohíbe el paso por riesgo de desprendimientos. Para construir el sendero  en 1986 el Cabildo empleó tierras mezcladas con basura que se prolongan hasta la desembocadura del barranco de Ajoque, donde se concentra el mayor volumen de material contaminado por residuos sólidos inertes.

Hay que tener en cuenta que esta zona afectda está muy próxima a tres áreas de protección incluidas en la Red Natura 2000 de la Unión Europea.
Unos 656 metros cuarados se encuentran dentro de la Zona de Especial Conservación (ZEC) Teno, de la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) Teno y además pertenecen al Parque Rural de Teno.

La eliminación del suelo contaminado es necesaria porque los residuos urbanos inertes no son biodegradables o se descomponen muy lentamente. El único vertedero insular que admite suelo mezclado con basura de este tipo es el complejo medioambiental de Arico.

PLANETA CANARIO ha solicitado este fin de semana la versión del Cabildo de Tenerife, del Ayuntamiento y del Ministerio de Transición Ecológica y Cambio Climático, del que depende la Demarcación de Costas. El Cabildo aseguró que tramitará esta petición de información, el Ayuntamiento de Buenavista ha indicado que el lunes el gobierno municipal expondrá a este diario su postura al respecto, y al Ministerio este periódico ha remitido un email y está a la espera de contestación.

Fuente: Planeta Canario