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Del 1 de junio hasta el 13 de septiembre, los Bombers cifran en 37 los muertos en la naturaleza, más del doble que en el 2019

Este verano más que nunca se han puesto de manifiesto los efectos colaterales de un desembarco masivo al medio natural, muchas veces protagonizado por urbanitas sin la mínima preparación para coronar una cima. Suciedad, escaso respeto por el entorno y, en el peor de los casos, comportamientos de riesgo que pueden acarrear rescates. La Federació d’Entitats Excursionistes de Catalunya (FEEC) pide al Departament de Territori i Sostenibilitat de la Generalitat la urgente puesta en marcha de una mesa de trabajo para estudiar cómo se regula la afluencia a las zonas que periódicamente sufren aglomeraciones.

El Alt Pirineu ya hace tiempo que plantea medidas, como modular con los ayuntamientos el acceso al parque natural a través del cobro de tasas en algún parking, una petición que ha cobrado más fuerza después de que este fin de semana, coincidiendo con la Diada de l’Onze de Setembre, se difundieran impactantes imágenes de colas en la Pica d’Estats, la montaña más alta de Catalunya, de 3.143 metros. Salvando las enormes distancias la estampa tiene ciertas similitudes con la de la primavera del 2019 del Everest que dio la vuelta al mundo. Las retenciones formadas por aspirantes a apuntarse una cumbre emblemática se repiten en no pocos destinos de la geografía alpinística.

Este sábado se lamentó otra muerte, la de un hombre de 77 años al que le cayó una piedra mientras escalaba en la Nou de Berguedà, con lo que el número de fallecidos en el medio natural entre el 1 de junio y el 13 de septiembre se eleva a 37 frente a los 15 del mismo periodo del 2019, según confirmaron ayer los Bombers de Catalunya. Si nos ceñimos a las víctimas únicamente en accidentes de montaña la cifra es de 14, siete veces más que el año anterior.

La FEEC lamenta “el fracaso en educación ambiental y la falta de responsabilidad hacia la naturaleza”

“El acceso a los parques debe seguir siendo libre para todos pero en determinadas épocas y en ciertos lugares deben aplicarse medidas a través de una regulación, que no quiere decir sanción. Pedimos a Territori la creación de una mesa de trabajo y que se aprueben políticas medioambientales encaminadas a evitar concentraciones de gente tan elevadas”, considera Jordi Merino, presidente de la FEEC. Los enclaves más afectados, a juicio de Merino, son la Pica d’Estat; el Pedraforca, en el parque natural del Cadí-Moixeró; Montserrat; Collserola o Sant Llorenç del Munt, entre otros.

Desde Territori, la secretaria de Medi Ambient i Sostenibilitat, Marta Subirà, responde que se estudiarán mecanismos como “establecer restricciones en los aparcamientos, pero la idea es consensuarlos con los ayuntamientos”. Subirà rehusó ayer concretar las acciones más inmediatas que tomará la Generalitat, que se podrían dar a conocer a finales de semana

La pedagogía sigue siendo una asignatura pendiente. “El fracaso en educación ambiental y la falta de conciencia y responsabilidad hacia la naturaleza se han puesto de manifiesto”, lamenta la FEEC en una carta dirigida al Departament de Territori. Esta entidad centenaria, con más de 40.000 federados, alerta de que la masificación comporta un peligro importante para los espacios protegidos, a la vez que acrecienta las situaciones de peligro en las que pueden verse los practicantes más inexpertos.

Y en el verano de la Covid la afluencia se ha desbordado en el Alt Pirineu, el Cadí o Aigüestortes, entre otros lugares. Y a más gente, más rescates. Los Bombers detallan que en lo que llevamos de año se han materializado 715 salvamentos en la montaña, un 17% más que en el 2019. Las actuaciones en el conjunto del medio natural se han elevado a 1.138 (+ 15%).

Fuente: La Vanguardia