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La epidemia global de coronavirus ha tenido un efecto devastador en las montañas. Las restricciones a los viajes y la movilidad impuestas por todos los gobiernos del mundo han impedido llevar a cabo con normalidad las expediciones previstas. Porteadores y guías han sufrido un año de trabajo casi en blanco y los alpinistas profesionales se las han visto y se las han deseado para pisar su terreno de juego favorito e incluso para entrenar.

Dentro de este panorama, apenas sorprende que la noticia relacionada con la montaña más difundida a nivel mediático haya sido que el resultado de las últimas mediciones del Everest, que le otorgan una altitud de 8.848,86 metros… o sea, que no ha cambiado.

Himalayas: Sani Pakush y K6

Apenas ha habido expediciones interesantes en el Himalaya y el Karakórum durante 2020. La expansión de la pandemia a nivel mundial comenzó justo antes de la temporada de expediciones de primavera, mantuvo un cierre total hasta finales de verano y registró una mínima apertura ya en otoño. Demasiadas incertidumbres para permitir llevar a cabo una expedición ambiciosa a los ochomiles, que han registrado poquísimas ascensiones y ninguna de mérito en 2020.

Las dos cimas más destacadas, con diferencia, fueron realizadas en octubre en el Karakórum. Por un lado, los estadounidenses Jeff y Priti Wright firmaron la primera ascensión absoluta del K6 Central (7.100 m), en una aventura en estilo alpino que comenzaron ascendiendo por tercera vez en la historia el K6 Oeste (7.040 m). Por el otro, los franceses Symon Welfringer y Pierrick Fine realizaron la primera ascensión de la vertiente sur del Sani Pakush (6.951 m).

Vale la pena destacar también una tendencia en crecimiento y que habrá que tener muy en cuenta: la de sherpas nepalíes con iniciativas propias en sus montañas, con independencia de sus clientes. El hecho de no haber tenido clientes este año la ha hecho incluso más visible. En octubre, Dawa Steven Sherpa lideró un grupo hasta la cima del Baruntse (7.129 m). En diciembre, Mingma Sherpa culminó un otoño con seis cumbres con la primera del Kyungya Ri II (6.506 m). Y días después, Pemba Sherpa, Urken Sherpa y Lhakpa Gyaljen Sherpa completaban la primera ascensión del Luza (5.726 m), un técnicpo pico virgen del Khumbu.

Actividad puntera en Tian Shan, Cáucaso y Pamir

Las montañas de la antigua Unión Soviética han visto varias actividades punteras. En enero, los kirguís Sergey Seliverstov, Mikhail Danichkin y el ruso Alexey Usatykh se convirtieron en los primeros alpinistas capaces de completar el reto del Leopardo de las Nieves invernal, es decir, ascender los cinco sietemiles ex soviéticos en invierno, tras sus últimas ascensiones al Ismail Samani y al Korzhenevskaya, en el Pamir.

En junio, los kazajos Kirill Belotserkovsiy y Grigory Chshukin fueron noticia por su dura apertura en el pico Trud, en el Tian Shan. Y en septiembre, los georgianos Archil Badriashvili y Giorgi Tepnadze todavía fueron más allá con una nueva ruta directa en la cara noroeste del Ushba, la montaña más icónica y difícil del Cáucaso.

Rocosas Canadienses y Patagonia

En el continente americano, se pudo salvar la temporada de verano patagónico, que se desarrolló antes de decretarse la pandemia. Allí, Fabian Buhl sorprendió con un vuelo en parapente desde la cima del Cerro Torre, el primero de la historia realizado tras haber subido escalando. Otras actividades patagónicas interesantes fueron la primera de la cara este del Cerro Cachet de Stephan Siegrist, Lukas Hinterberger y Nicolas Hojac; la apertura de Marc-André vision en la Torre Egger por parte de Brette Harrington, Quentin Roberts y Horacio Gratton; las dos nuevas rutas de Sean Villanueva y Nico Favresse y de Matteo Della Bordella, Matteo Bernasconi y Matteo Pasquetto en la Aguja Standhardt; y la de Luka Krajnc y Luka Lindic en la Aguja Saint Exupery.

En el lejano norte, en las Rocosas Candienses, Alik Berg y Quentin Roberts resolvieron por fin el desafío pendiente de la cara este del Mt. Forbes, al tiempo que Uisdean Hawthorn y Ethan Berman trazaban una nueva ruta en la icónica Emperor Face del Mt. Robson.

Confinados en los Alpes

Los alpinistas europeos se han visto obligados este año a revisitar los Alpes como escenario de sus aventuras más destacadas. Probablemente, una de las más técnicas y duras fue la apertura de Egidius (1.300 m, WI6+, M7+) en el Gross Ruchen, a cargo de Dani Arnold y Roger Schaeli. El Piz Badile, el Sagwand, las Grandes Jorasses o las agujas de Peuterey fueron también escenarios de interesantes ascensiones internacionales este año.

Los españoles no se quedan atrás

En lo que a los alpinistas españoles se refiere, Martín Elías, Marc Toralles y Bru Busom hicieron cordada para abrir una nueva ruta en el Grand Charmoz en enero. En los DolomitasSanti Padrós abría Madre Tierra (730 m, M6+/AI5+) mientras Álvaro Lafuente hacía lo propio con Apus (840 m, M6+, AI5, V). Y en el Tirol austríacoDavid López Sáenz y Luis Penín se anotaban la repetición de la durísima Stirb langsam.

Todo ello en invierno. Ya en verano, Javi Guzmán y Mikel Zabalza sacaron el mejor partido de la relajación de las restricciones para escalar en libre Divina Providencia en el Mont Blanc, mientras Bru Busom y Rubén Sanmartín se anotaban la Super Integral de Peuterey en tres días.

Para terminar esta relación, una breve ojeada a los Pirineos, donde Mikel Zabalza, Iker Madoz y Alberto Fernández firmaron Júlia (700 m, ED) en el Tozal de Ripera en invierno; y Jonatan García no paró de subir al Aneto una y otra vez, abriendo varias rutas nuevas.

Fuente: Revista Desnivel.com