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Proyecto Escala Tenerife Segura

Proyecto Escala Tenerife Segura

#ESCALATENERIFESEGURA

          En relación al Proyecto Escala Tenerife Segura, propuesto por la Federación Insular de Montañismo de Tenerife y en colaboración con el Cabildo Insular de Tenerife, una vez finalizado el mismo y teniendo material sobrante, la Junta Directiva de la FIMT a petición de la vocal de escalada, acuerdan:

  • Donar dicho material a reequipadores que actualmente estén equipando en diversas zonas y escuelas de escalada de la isla de Tenerife

Es por ello, que hoy presentamos el trabajo a cargo de Raúl Martínez en:

  • Parque Rural de Anaga (Taganana)
  • Roque de las Ánimas
  • Vía “De Vallehermoso a Taganana”
  • Aperturistas: Pablo Mata y Javier Martín-Carbajal

El reequipamiento se concluyó el 31 de diciembre de 2020, colocándose 15 seguros fijos (parabolt de PLX), y 12 clavos variados. Sustituyendo así  el equipamiento viejo y como se hace constar en la reseña, en el caso de los clavos,  hay que reforzar con friends o fisureros ya que al no tratarse de una vía deportiva, pudiera ser que no resistieran una caída y sólo se han dejado para marcar la ruta.

Se realizó desde abajo, como en otras ocasiones, eso hace más lento y complicado el proceso, a lo que hay que sumar los días de lluvia que dejan la pared impracticable

GRACIAS por el trabajo realizado

 

Lo mejor de la escalada de 2020

Lo mejor de la escalada de 2020

El año del coronavirus ha limitado los viajes y casi erradicado la competición. A pesar de los confinamientos, Alex Megos, Laura Rogora, Angela Eiter y Julia Chanourdie han repetido los máximos grados de deportiva en roca y Oriane Bertone, en búlder.

No hay duda que 2020 estará marcado como siempre como el año del coronavirus Covid-19. Desde la perspectiva de la escalada, la pandemia ha restringido los viajes, ha eliminado prácticamente del calendario las competiciones y ha provocado confinamientos que han obligado a los deportistas a entrenar encerrados en casa durante semanas.

Deportiva: Segunda propuesta de 9c

Alex Megos ha sido el escalador que más ha destacado en la deportiva en roca este año. Suya fue la segunda propuesta mundial de 9c de la historia, con la primera ascensión de Bibliographie, realizadaen Céüse a principios del mes de agosto. El alemán también ha añadido a su libreta de 2020 el 9a (para él 8c+/9a) al flash de la clásica Undergroud¸ en Arco.

Otros dos escaladores han ido más allá del 9b este año. El italiano Stefano Ghisolfi, por un lado, lo hizo con la primera repetición de Change, el primer 9b+ de la historia, en Flatanger. Seb Bouin, por el otro, propuso 9b/+ para Beyond integral en el Pic St. Loup. El francés, además, tuvo su momento más mediático con la ansiada primera repetición de la mítica Akira de Fred Rouhling, para la que propuso una decotación de 9b a 9a.

Entre las escaladoras, el 9b parece haber alcanzado cierta consolidación durante este año. Tres años después de que Angela Eiter estrenara el grado en femenino, ha habido otros tres encadenamientos de 9b en 2020. Uno de ellos, protagonizado por la misma escaladora austriaca, con la primera ascensión de Madame Ching en la roca tirolesa.

La segunda mujer en llegar al 9b fue Laura Rogora, que ha protagonizado un año espectacular. Además de una buena dosis de encadenamientos de 9a, la italiana se subió a su primer 9a+ con Pure dreaming plus en su nuevo hogar de Arco en mayo; repitió Ali Hulk extension total sit start 9b en Rodellar en julio; y lo completó con la repetición de The bow 9a+ de nuevo en Arco en noviembre. Solamente Julia Chanourdie puede presumir de una libreta de nivel equiparable. La francesa también logró este año su primer 9a+ con Super crackinette en marzoy se elevó hasta el 9b en noviembre con la repetición de Eagle 4, ambas en St-Léger-du-Ventoux. Entre las chicas, también hubo un encadenamiento de los históricos, con la primera femenina de Action Directe en Frankenjura, el primer 9a, a cargo de Melissa Le Névé.

Antes de poner punto y final a la revisión del panorama internacional, una mención para Théo Blass, quien en junio se convirtió en el escalador más joven de la historia en encadenar 8c, al hacerse con Souvenirs du pic (Saint-Gilhem-Le-Désert) con tan solo diez años de edad.

En cuanto a la deportiva ‘made in Spain’, probablemente la realización más destacada haya sido el primer 7c para un invidente que logró Javier Aguilar con el encadenamiento de To su pu** madre a caballo en Los Cahorros. Es la máxima dificultad acreditada en todo el mundo para un escalador ciego.

En el terreno de la dificultad pura más extrema, de nuevo Jorge Díaz-Rullo y Jonatan Flor han compartido protagonismo. El madrileño ha hecho sus dos primeros 8c a vista con Pengim penjam en Sant Miquel del Fai y White zombie en Baltzola; ha llegado a escalar Kundalini 8c (8A+) sin cuerda; y se ha anotado vías tan duras como El bon combat 9b en la Cova de l’Ocell y la primera de Las Meninas R2 9a+/b en Rodellar. El alicantino hizo una rápida repetición de Las Meninas R2 9a+/b en Rodellar y terminó el año con La planta de Shiva 9b en Villanueva del Rosario. También al 9b ha llegado este año el aragonés Dani Fuertes, con la repetición de Ali Hulk extension total sit start en Rodellar.

Entre las escaladoras españolas, han brillado especialmente dos nuevos nombres. La quiceañera vallisoletana Iziar Martínez ‘Ichi’ realizó en julio el 8c más precoz de España con Florida en Rodellar, al que siguieron otras cuatro vías en el grado. En noviembre, la vizcaína Ainhize Belar todavía mejoró el récord, al anotarse Gezurren erresuma 8c con catorce años. Por ese mismo camino transita Geila Macià, que ha hecho este año el 8b más precoz del país con Vuelo a ciegas en Montserrat, a los doce años.

Búlder: Oriane Bertone se sube al 8C

La escalada en bloque de 2020 no ha vivido ningún paso adelante histórico. Las mejores actividades del año han servido para ir engrosando los encadenamientos duros e ir sumando nuevos nombres capaces de resolver grados altos. Probablemente, el encadenamiento único más destacado haya sido la primera ascensión femenina de Satan i helvete low 8C por parte de Oriane Bertone en Fontainebleau. La francesa se convierte en la cuarta escaladora del mundo capaz de tachar un búlder de dicha dificultad.

El 8B+ femenino ha tenido en las estadoundienses Alex PuccioBrooke Raboutou e Isabelle Faus sus más fieles seguidoras durante este año. Las tres residen en Colorado y allí han llevado a cabo su cosecha de líneas de esta graduación. Algunas tan destacadas como las primeras absolutas de Super low chimichanga right de Puccio, Sinawav The emasculator de Faus. También Marine Thevenet se subió al 8B+ este año con New base line en Magic Wood.

Entre los chicos, el máximo grado alcanzado en 2020 ha sido el 8C+, que empieza a contar con una buena legión de encadenadores. En realidad, sí se repitió una de las propuestas que había por encima, No kpote only de Fontainebleau, pero fue para que Nico Pelorson lo degradara a 8C en lugar del 8C+/9A anterior. En este contexto, Adam Ondra propuso un doblete de 8C+ en su país, con las primeras de Brutal rider Ledoborec. Las otras novedades del año fueron The grand illusion de Nathaniel Coleman en Cottonwood Canyon, Harder better faster de Charles Albert en Fionnay, Superpowers deAidan Roberts en Ladstones y Big Z de Shawn Raboutou en Tahoe.

En España, el censo de líneas de 8C creció con las incorporaciones de El proyecto de tu vida en Hoyamoros por Nacho Sánchez y Juneru en Albarracín por Rubén Díaz. Además, Jorge Díaz-Rullo logró la tercera ascensión de Papá Oso en Torrelodones.

Fabian Buhl y Edu Marín, vía larga de dificultad

El Rätikon ha sido el lugar que más escalada de vías largas de alta dificultad ha concentrado este año. Encabezadas por Déjà (10 largos, 8c+), de la que Fabian Buhl realizó la primera ascensión en enero. Ya en verano, Cédric Lachat repitió la célebre WoGü (350 m, 8c), mientras Barbara Zangerl conseguía la primera repetición de Kampfzone (5 largos, 8b+)

En el Eiger también ha habido algunas escaladas de mérito, como la de la propia Barbara Zangerl y Jacopo Larcher de Odyssee (1.400 m, 8a+) en dieciséis horas, una vía que también repitieron Nico Favresse y Sebastian Berthe como guinda a un tour alpino muy particular. La mítica Nordwand también vio cómo Nils Favre y Symon Welfringer se anotaban Paciencia (900 m, 8a) otra de las más duras. Para terminar el repaso alpino, vale la pena fijarse en Alessandro Zeni y su Cani morti plus (200 m, 8c) en Dolomitas.

Las paredes españolas han vivido también un año muy interesante. Comenzando por Montserrat, donde Edu Marín completó su durísimo proyecto Arco iris (200 m, 8c+). Y siguiendo por Peña Santa de Castilla, donde los hermanos Pou y Kiko Cerdá abrieron Rayu (600 m, 8c). Orbayu (500 m, 8c) recibió una nueva repetición por parte de Siebe Vanhee y se liberaron dos vías a tener en cuenta: Piztu da piztia (8b/+, 200 m) en Peña Montañesa por Dani Fuertes y Bizi bizitza (310 m, 8b) en el Pico Oriental de la Cascada por Ekaitz Maiz.

Al otro lado del Atlántico y siguiendo su estilo de aventura único e intransferible, Sílvia Vidal abrio en solitario Sincronia màgica en el Cerro Chileno Grande (Patagonia chilena), tras una permanencia de 33 días en pared. Y en El Salto mexicano, Sam Tucker logró encadenar The Ibiza club weapon (7 largos 8c). Situados en la meca de Yosemite, donde este año ha habido menos actividad que nunca debido a la pandemia, Emily Harrington logró escalar El Capitan por Golden gate en libre y en el día, algo que también hizo días después Jordan Cannon.

En cuanto a la escalada clásica de máxima dificultad, James Pearson consiguió hacerse con la primera repetición de Tribe en Cadarese. Una vía de la que se habla como 9a trad aunque ni el británico ni Jacopo Larcher, los únicos que la han hecho, han terminado de precisar un grado.

James Pearson repite Tribe

Las otras grandes ascensiones de este estilo en 2020 han correspondido a escaladoras: Brittany Goris hizo la primera femenina de Stingray (8b de fisura), Emilie Pellerin se anotó La Zébrée 8b+ trad en Québec y Barbara Zangerl encadenó la histórica Greenspit.

Sospechosos habituales en dry, hielo y artifo

Los escaladores amantes de las herramientas pueden celebrar este año la primera propuesta de WI13, que realizaron Tim Emmett y Klemen Premrl con Mission to Mars en las Helmcken Falls. Aunque es probable que la línea de hielo más destacada se sitúe en otro lugar de Canadá, concretamente en Lake Margaret (Rocosas Canadienses), donde Sebastian Taborszki, Stas Beskin y Dylan Cunningham trazaron Katana (245 m, WI6+ X). En seco, el coreano Young-Hye Kwon consiguió encadenar Low G man D14 y Uragano dorato D15 a vista y en el día.

En lo que a la escalada artificial se refiere, David Palmada ‘Pelut’ y Ernesto Belenguer abrieron Black hole (475 m, A4) bajo tierra, mientras Genís Hernández reclamaba que el grado siga evolucionando tras su apertura de Selecció natural (330 m, A6/7a) en Roques de Benet.

Año olímpico casi sin competiciones

El año 2020 debía ser el del debut olímpico para la escalada de competición. En cambio, ha sido el que menos competiciones de escalada ha registrado en las últimas tres décadas, por culpa de la pandemia de coronavirus. Apenas hubo una prueba de Copa del Mundo y algunos campeonatos continentales que sirvieron para completar la lista de participantes de los Juegos Olímpicos de Tokyo, aplazados para el verano de 2021.

El descafeinado Campeonato de Europa, que se disputó en Moscú sin la participación de algunas de las principales potencias, coronó a Danyil Boldyrev y Ekaterina Barashchuk en velocidad, a Jernej Kruder y Viktoriia Meshkova en búlder y a Sascha Lehmann y de nuevo Viktoriia Meshkova en dificultad. La combinada y clasificación olímpica correspondió a los rusos Aleksei Rubtsov y Viktoriia Meshkova.

Como epílogo, valga que la escalada deportiva de competición ya se ha asegurado unos segundos Juegos Olímpicos en París 2024.

Fuente: Revista Desnivel.com

Lo mejor del alpinismo de 2020

Lo mejor del alpinismo de 2020

La epidemia global de coronavirus ha tenido un efecto devastador en las montañas. Las restricciones a los viajes y la movilidad impuestas por todos los gobiernos del mundo han impedido llevar a cabo con normalidad las expediciones previstas. Porteadores y guías han sufrido un año de trabajo casi en blanco y los alpinistas profesionales se las han visto y se las han deseado para pisar su terreno de juego favorito e incluso para entrenar.

Dentro de este panorama, apenas sorprende que la noticia relacionada con la montaña más difundida a nivel mediático haya sido que el resultado de las últimas mediciones del Everest, que le otorgan una altitud de 8.848,86 metros… o sea, que no ha cambiado.

Himalayas: Sani Pakush y K6

Apenas ha habido expediciones interesantes en el Himalaya y el Karakórum durante 2020. La expansión de la pandemia a nivel mundial comenzó justo antes de la temporada de expediciones de primavera, mantuvo un cierre total hasta finales de verano y registró una mínima apertura ya en otoño. Demasiadas incertidumbres para permitir llevar a cabo una expedición ambiciosa a los ochomiles, que han registrado poquísimas ascensiones y ninguna de mérito en 2020.

Las dos cimas más destacadas, con diferencia, fueron realizadas en octubre en el Karakórum. Por un lado, los estadounidenses Jeff y Priti Wright firmaron la primera ascensión absoluta del K6 Central (7.100 m), en una aventura en estilo alpino que comenzaron ascendiendo por tercera vez en la historia el K6 Oeste (7.040 m). Por el otro, los franceses Symon Welfringer y Pierrick Fine realizaron la primera ascensión de la vertiente sur del Sani Pakush (6.951 m).

Vale la pena destacar también una tendencia en crecimiento y que habrá que tener muy en cuenta: la de sherpas nepalíes con iniciativas propias en sus montañas, con independencia de sus clientes. El hecho de no haber tenido clientes este año la ha hecho incluso más visible. En octubre, Dawa Steven Sherpa lideró un grupo hasta la cima del Baruntse (7.129 m). En diciembre, Mingma Sherpa culminó un otoño con seis cumbres con la primera del Kyungya Ri II (6.506 m). Y días después, Pemba Sherpa, Urken Sherpa y Lhakpa Gyaljen Sherpa completaban la primera ascensión del Luza (5.726 m), un técnicpo pico virgen del Khumbu.

Actividad puntera en Tian Shan, Cáucaso y Pamir

Las montañas de la antigua Unión Soviética han visto varias actividades punteras. En enero, los kirguís Sergey Seliverstov, Mikhail Danichkin y el ruso Alexey Usatykh se convirtieron en los primeros alpinistas capaces de completar el reto del Leopardo de las Nieves invernal, es decir, ascender los cinco sietemiles ex soviéticos en invierno, tras sus últimas ascensiones al Ismail Samani y al Korzhenevskaya, en el Pamir.

En junio, los kazajos Kirill Belotserkovsiy y Grigory Chshukin fueron noticia por su dura apertura en el pico Trud, en el Tian Shan. Y en septiembre, los georgianos Archil Badriashvili y Giorgi Tepnadze todavía fueron más allá con una nueva ruta directa en la cara noroeste del Ushba, la montaña más icónica y difícil del Cáucaso.

Rocosas Canadienses y Patagonia

En el continente americano, se pudo salvar la temporada de verano patagónico, que se desarrolló antes de decretarse la pandemia. Allí, Fabian Buhl sorprendió con un vuelo en parapente desde la cima del Cerro Torre, el primero de la historia realizado tras haber subido escalando. Otras actividades patagónicas interesantes fueron la primera de la cara este del Cerro Cachet de Stephan Siegrist, Lukas Hinterberger y Nicolas Hojac; la apertura de Marc-André vision en la Torre Egger por parte de Brette Harrington, Quentin Roberts y Horacio Gratton; las dos nuevas rutas de Sean Villanueva y Nico Favresse y de Matteo Della Bordella, Matteo Bernasconi y Matteo Pasquetto en la Aguja Standhardt; y la de Luka Krajnc y Luka Lindic en la Aguja Saint Exupery.

En el lejano norte, en las Rocosas Candienses, Alik Berg y Quentin Roberts resolvieron por fin el desafío pendiente de la cara este del Mt. Forbes, al tiempo que Uisdean Hawthorn y Ethan Berman trazaban una nueva ruta en la icónica Emperor Face del Mt. Robson.

Confinados en los Alpes

Los alpinistas europeos se han visto obligados este año a revisitar los Alpes como escenario de sus aventuras más destacadas. Probablemente, una de las más técnicas y duras fue la apertura de Egidius (1.300 m, WI6+, M7+) en el Gross Ruchen, a cargo de Dani Arnold y Roger Schaeli. El Piz Badile, el Sagwand, las Grandes Jorasses o las agujas de Peuterey fueron también escenarios de interesantes ascensiones internacionales este año.

Los españoles no se quedan atrás

En lo que a los alpinistas españoles se refiere, Martín Elías, Marc Toralles y Bru Busom hicieron cordada para abrir una nueva ruta en el Grand Charmoz en enero. En los DolomitasSanti Padrós abría Madre Tierra (730 m, M6+/AI5+) mientras Álvaro Lafuente hacía lo propio con Apus (840 m, M6+, AI5, V). Y en el Tirol austríacoDavid López Sáenz y Luis Penín se anotaban la repetición de la durísima Stirb langsam.

Todo ello en invierno. Ya en verano, Javi Guzmán y Mikel Zabalza sacaron el mejor partido de la relajación de las restricciones para escalar en libre Divina Providencia en el Mont Blanc, mientras Bru Busom y Rubén Sanmartín se anotaban la Super Integral de Peuterey en tres días.

Para terminar esta relación, una breve ojeada a los Pirineos, donde Mikel Zabalza, Iker Madoz y Alberto Fernández firmaron Júlia (700 m, ED) en el Tozal de Ripera en invierno; y Jonatan García no paró de subir al Aneto una y otra vez, abriendo varias rutas nuevas.

Fuente: Revista Desnivel.com

La delgada línea entre la escalada y la anorexia

La delgada línea entre la escalada y la anorexia

El seleccionador español, David Maciá, pide ayuda para luchar contra los trastornos de conducta alimentaria

 

Cuando el pasado 7 de noviembre la escaladora francesa Julia Chanourdie se convirtió en la tercera mujer en alcanzar el 9 b de dificultad (para una escala que empieza en el cuarto grado y finaliza, de momento, en el 9 c), una parte del mundo de la escalada, la de los entrenadores, técnicos, nutricionistas y psicólogos, lo celebró por partida doble. Chanourdie escogió una vía llamada Eagle4, y su elección impresionó a Adam Ondra, considerado el mejor escalador del momento, el primero en alcanzar el 9 c. “Normalmente, las chicas escogen vías de resistencia, largas, pero Julia ha escogido una ruta muy explosiva, técnica, que exige mucha fuerza y movimientos brutales”, explicó el checo. El físico de Julia Chanourdie va en consonancia con la exigencia de la vía: se trata de una mujer de 24 años con una estructura morfológica muy atlética, imagen que rompe con la que exhiben ciertas escaladoras y escaladores que muestran una delgadez terrible.

David Maciá es el seleccionador español de escalada, uno de los pioneros en la planificación del entrenamiento para escaladores y técnico personal de Alberto Ginés, el único representante español en el estreno de la escalada en los próximos Juegos de Tokio. “Si te fijas en Alberto, su cuerpo es atlético. Claro que está delgado, pero también bien musculado, no diríamos que es una pluma”, observa Maciá, quien se ha propuesto alcanzar desde ya mismo un nivel de tolerancia cero hacia los trastornos de conducta alimentaria: es la guerra contra la anorexia y la bulimia. “Hay más escaladores y escaladoras con serios problemas a la hora de relacionarse con su peso de lo que creemos. Mi mensaje es que no vamos a tolerar que se juegue con la salud, pero no puedo hacerlo solo: necesito la ayuda de otros profesionales para hacer bien las cosas. Primero, hay que formar bien a los técnicos deportivos para que sepan a qué se enfrentan, pero también considero que debemos contar con un pilar médico consistente, en el que tenga cabida la figura del psicólogo, la del nutricionista, la del fisioterapeuta…”, añade Maciá.

El polaco Voytek Kurtyka no solo fue uno de los alpinistas más impresionantes de la historia, sino que destacaba igualmente cuando solo escalaba en roca. Según confesó recientemente, se pasó media vida debatiéndose entre dos opciones: perder peso para escalar mejor, o ganar músculo (luego peso, pero también fuerza) para alcanzar el mismo propósito. No llegó a una conclusión definitiva, seguramente porque no tuvo la fortuna de rodearse de nutricionistas y especialistas en el rendimiento. Josep Font, psicólogo del deporte en el Centro de Alto rendimiento de Sant Cugat, resume de esta manera el debate sobre el peso: “De la mano del departamento de fisiología y nutrición trabajamos en base a este principio con los deportistas de alto nivel: si comes adecuadamente en función del nivel de gasto energético que llevas a cabo, acabas teniendo el cuerpo que toca tener”.

La alavesa Irati Anda fue campeona de España de escalada en 2006, 2007, 2008 y, de nuevo, en 2015. Competía asimismo en el concierto internacional. Irati era capaz de tener el cuerpo que tocaba durante la temporada, pero una vez finalizada cogía “hasta 12 kilos de peso en tres semanas”. Hoy, a los 38 años, se prohíbe tener una báscula en su casa y asegura haber reflexionado mucho acerca del vía crucis que padeció. “Hacía cosas que no tenían ni pies ni cabeza, como apenas comer cuando no me entrenaba, o comer a escondidas, sentirme culpable todo el tiempo. El entorno en el que me movía demonizaba la ingesta de ciertos alimentos, las figuras más redondas, y me hacían mucho daño los cuchicheos que oía”, explica. Irati es, también, bertsolari, es decir, compositora y cantante capaz de improvisar batallas dialécticas en euskera siguiendo unas reglas concretas de rima y métrica. En uno de sus bertsos, Irati escribió que “quería subir hasta lo más alto”… pero no hay límite para esto. Licenciada en Educación Física, la escaladora alavesa invirtió mucho para convertirse en profesional, para alcanzar la excelencia. “El hambre me despertaba por las noches, y casi podía sentir cómo mi organismo se devoraba a sí mismo, y era una sensación grata. Después, entrenaba seis horas al día y siempre me sentía débil, pero adoraba entrenarme. En paralelo, mi ansiedad estaba desbocada. Ahora que he parado y que he podido mirar con perspectiva, me pregunto si no hay una manera de aprender que no sea a porrazos”, cuenta. Una fractura de muñeca dejó a Irati frente a su espejo: “Estuve dos meses sin salir de casa, comiendo y viendo películas. Busqué la ayuda de una psicóloga que me ayudó a entender la obsesión que tenía con el rendimiento”. Ahora solo escala cuando realmente le apetece.

La cultura del éxito

En el CAR de Sant Cugat se induce al deportista a aprender a comer con criterio para que acabe componiendo sus dietas. “Y son criterios bastante poco restrictivos para que no se genere la ansiedad: así pagamos un precio menor a nivel fisiológico y emocional. También intentamos desenfocar a los deportistas del puñetero peso. Hay una gran mentira: el rendimiento depende del peso. Claro que hay una relación, pero el éxito depende de muchas otras cosas. Cuando todo se focaliza en el peso, se fomenta la obsesión y alguno escoge atajos directos para adelgazar”, denuncia Font.

David Maciá reconoce que en muchas competiciones se encuentra con escaladores que “parecen anoréxicos”, pero denunciarlo no es sencillo. Josep Font aclara que cuando se encuentra un “deportista que no come, debe evaluar si su conducta es o no patológica”. “Un deportista minucioso, que se controla perfectamente y que logra mantener su peso no es patológico. El problema es cuando el sujeto pierde peso pero no se contenta y dice: puedo perder más”.

rati Anda trabaja para la asociación de bertsolaris de Álava así como para un programa del Gobierno vasco que le lleva por las escuelas de la comunidad autónoma explicando a los pequeños su caso, qué es ser deportista de élite, cómo se pagan los errores, qué es el ego, qué significa buscar el éxito. No rehúye su culpabilidad, pero también señala los límites de la cultura del éxito mientras sigue buscando a los que siempre estaban en los éxitos y ahora han desaparecido.

El problema del entorno y el peligroso mensaje de “estás gordo”

Josep Font, psicólogo del CAR de Sant Cugat, pide cautela a la hora de etiquetar los trastornos de conducta alimentaria, porque “no todos son anoréxicos o bulímicos”. Y, a la hora de anticiparse, traza una línea: “Un error es que se tiende a prejuzgar el deporte en sí y no el entorno del mundo deportivo. El deporte no es un desencadenante, no predispone al trastorno de conducta alimentaria. Lo que sí es un desencadenante son los valores y los mensajes erróneos que se difunden en el entorno”, observa Font.

El psicólogo deportivo advierte además de una confusión y de un mensaje peligroso: “Hay ciertos deportes que exigen que el individuo vigile, controle su composición corporal, pero eso no es su peso. Su peso es un indicador externo de esa composición corporal. Suele suceder que según qué deportes se dan unos requerimientos para buscar el alto rendimiento (porcentajes grasos, porcentajes musculares) tal y como lo calculan los médicos. Estos indicadores de porcentaje de grasa corporal y de masa muscular no los controla el sujeto, pero el sujeto sí puede controlar el peso, lo que dice la báscula. Si los mensajes que se dan a los deportistas no son adecuados (hay ciertos deportes donde existe la cultura de estar muy fino y donde circulan mensajes peligrosos: tienes que comer menos, estás gordo), se anima a que el deportista busque atajos para alcanzar los parámetros corporales deseados en lugar de hacer bien las cosas”.

Fuente: Diario Digital El País

Los hermanos Pou, premio Sociedad Geográfica La Exploradora por sus Expediciones Antológicas

Los hermanos Pou, premio Sociedad Geográfica La Exploradora por sus Expediciones Antológicas

“Hoy en día nos sentimos mucho más que montañeros y este premio es un bonito reconocimiento a toda esta trayectoria”

Los Hermanos Pou han recibido la medalla anual de la Sociedad Geográfica La Exploradora por el Viaje del año 2019.

“Expediciones de Antología”, así describe la sociedad de Vitoria las iniciativas de los Pou: “El año 2019 estuvo plagado de expediciones de antología al haber abierto 10 vías de escalada de dificultad en macizos de todo el mundo. Sus escaladas han sido en estilo alpino, escalada libre y non-stop, en cordilleras tan importantes como los Picos de Europa, Pirineos, Atlas, Andes, Himalaya o Patagonia”.

Los mismos Iker y Eneko definen el año pasado como el mejor de su carrera: “Tienes que tener mucha determinación y también mucha suerte, para que en un mismo año consigas hacer semejante actividad, por eso estamos convencidos que 2019 es nuestro mejor año tanto en calidad como en cantidad.

“El premio quiere ser un reconocimiento a este esfuerzo, no ya solo por lo realizado en 2019, sino por la larga carrera de exploración alpina que Eneko e Iker han llevado a cabo tanto en el campo del alpinismo, como del esquí extremo y de la escalada”, afirman desde La Exploradora.

“Salvando las distancias- que son grandes- es continuar el legado de los grandes exploradores del siglo XIX y XX. La verdad es que hoy en día nos sentimos mucho más que montañeros y este premio es un bonito reconocimiento a toda esta trayectoria”