por FIMT | Oct 14, 2022 | Expediciones

Atlántico Sur (54º 06’ S. – 37º08’ O.), domingo 9 de octubre.
Campo Base Flotante Bahía Possession.
Por fin llegamos a las Islas Georgias del Sur y fondeamos, aunque aún no podremos desembarcar por culpa del mal tiempo reinante. Según Ezequiel, nuestro capitán, las condiciones de navegación hasta ahora han sido favorables, y hemos invertido un día menos de lo estimado para navegar las 750 millas náuticas que nos separan de Las Malvinas. Hasta aquí nos empujaron vientos de entre 20 y 30 nudos que nos han permitido una velocidad media de desplazamiento de en torno a 6 nudos sobre el fondo del océano. Sin embargo, estas mismas condiciones nos impiden llegar a tierra con seguridad.
Así que un nuevo contratiempo vuelve a restar días a nuestro preciado y apretado calendario. Después de seis jornadas de agitada travesía confinados en el barco y de la espera en las Islas Malvinas, me muero de ganas por saltar a tierra y vivir una nueva experiencia. Ya lo tenemos todo listo y estamos preparados para empezar la travesía de Shackleton ahora mismo. Sin embargo, hace años aprendí que en las grandes aventuras el arte de sobrevivir está estrechamente relacionado con la visión de conjunto y con olvidarse de la codicia de uno mismo. Así que aunque quiero y puedo, no es el momento, y hasta que esas tres cuestiones vitales no se respondan afirmativamente, no nos adentraremos en los hielos de las Islas Georgias. Además de por mi propia integridad, lo hago por mis compañeros, pues soy el que más experiencia tiene en montaña y me tocará liderar en tierra.
Nuestra idea original era acceder a la isla por el oeste, para desembarcar en la Bahía del Rey Haakon y desde ahí comenzar la travesía, pero lamentablemente el viernes la meteorología empeoró significativamente y las previsiones indican la entrada de una profunda borrasca para los próximos días. A medida que nos hemos ido acercando a la isla las olas han incrementado su onda, hasta superar los tres metros entre la cresta y el valle. Ahora el viento sopla racheado, la temperatura del aire ha bajado hasta los 5ºC y el agua del mar a 2ºC. Con estas condiciones y ante la inminente llegada de la tormenta es muy arriesgado acceder por el noroeste, pues además tendríamos viento de popa y con estas condiciones podríamos dañar el barco.
Así que por seguridad hemos decidido cambiar nuestro plan original y buscar refugio en la costa noreste, menos expuesta a los vientos dominantes, más recortada y con más abrigos naturales. Desde ayer sábado estamos fondeados en nuestro articular campo base flotante, que se me antoja llamar C.B. Possession, como el topónimo de la bahía que nos dará protección hasta que el tiempo mejore.
Después de diez días la vida en el barco adquiere su propia cotidianeidad; mantener rutinas y horarios es importante, por el orden y por los ánimos, así como unas mínimas normas: luces, ruidos, turnos de guardia, limpieza, etc. Hasta ahora la convivencia está siendo exquisita y salvo los imprevistos ajenos a nuestra voluntad, vamos cumpliendo nuestros propósitos. En la mayoría de estos grandes viajes a lugares recónditos e inhóspitos suelen ocurrir imponderables que quedan muy lejos de nuestro control; es precisamente en estas situaciones cuando hay que aprender a creer en lo increíble y al mismo tiempo armarse de paciencia y aceptación.
Sabía que me dirigía a uno de los lugares más expuestos y comprometidos de los confines de la Tierra y ahora que estoy aquí, no puedo ocultar que estoy tan ilusionado como sobrecogido por las condiciones que nos vamos encontrando. Se me encoge el alma al pensar que estos territorios fueron el escenario de los últimos capítulos de la exploración clásica. Pienso en Shackleton, Scoot, Wild, Amundsen y tantos otros e intento ponerme en su piel y en sus corazones: mi admiración hacia ellos aumenta más si cabe.
Ahora toca seguir esperando…
Juan Diego Amador.
por FIMT | Oct 8, 2022 | Expediciones
Atlántico Sur (54º 21’S. – 37º 57’O.), viernes 7 de octubre.
Azul oceánico y albatros.
Después de una larga espera, el 1 de octubre zarpamos de Puerto Stanley. Pero primero tuvimos que pasar un riguroso control de la policía portuaria para comprobar que toda nuestra documentación estuviera en regla (permisos y certificaciones medioambientales IAATO). En torno a las 17:30 por fin sellaron nuestros pasaportes y nos autorizaron la salida.
La tarde anterior también nos habían visitado las autoridades biosanitarias, que revisaron a fondo el barco y nuestro equipaje, para asegurarse que no portábamos ninguna especie foránea animal o vegetal que pudiera suponer una amenaza para el frágil equilibro ecológico de las Georgias del Sur. En este sentido, ha sido la inspección más exhaustiva que he vivido en pro de garantizar que nuestra visita no produzca afección alguna a las especies de este santuario natural al que nos dirigimos. Para hacernos una idea de la conciencia y responsabilidad con la que se está gestionando este territorio, cabe recordar la exitosa campaña de erradicación de la rata. Recientemente, tras seis años de duro trabajo y doce millones de euros invertidos, lograron exterminar a este agresivo roedor que se nutría de los pollos y huevos de las diversas especies de pingüino que anidan en las escarpadas costas de estas islas. La rata llegó con los barcos balleneros hace más un siglo y se adaptó, y de la misma manera que en las Islas Canarias los gatos asilvestrados son una amenaza para el lagarto gigante, aquí las ratas llevaron a algunas especies al borde de la extinción.
Los días de navegación se hacen largos pues el velero es pequeño y la mayor parte del día el movimiento del mar y el frío nos obliga a estar en el interior. Entonces los cristales se empañan; los limpio siempre con la ilusión de descubrir algo. Sé que aún no puede ser tierra, pero quizás sí el vuelo sobre las olas de albatros y petreles que surfean tanto el agua como el aire con una naturalidad asombrosa. Pienso en la mirada con la que nos observan, probablemente como a extraños que somos en su mundo de agua y sal.
Pasamos buena parte de las horas conversando, leyendo, escribiendo, grabando, comiendo, contemplando, esparramando la vista sobre el océano, durmiendo… y de nuevo vuelta a empezar.
A veces el viento amaina y entonces el océano se calma, permitiéndome salir a cubierta para disfrutar de un aire fresco y húmedo. Entonces me recreo en el color del océano, que aunque suele ser intenso varía en función de cómo esté el cielo; a veces es azul marino, mejor dicho oceánico, pero también llega a ser azul petróleo e incluso gris grafito. En ocasiones el sol brilla sobre el agua y es imposible mantener la vista hacia el horizonte por la excesiva luz reflejada; horas más tarde el agua se torna oscura, tanto que sobrecoge el alma e invita a entrar a la seguridad del barco. Así es el mar aquí, luz y sombra, así fue para los primeros exploradores que se atrevieron a cruzarlo; vida y muerte en los confines del planeta.
A veces me pregunto qué me une a ellos, a los pioneros, a quienes dedicaron su vida a explorar los últimos confines de la Tierra, como pudo ser Sir Ernest Shackleton. Y cuanto más viajo, cuanto más tiempo paso alejado de las comodidades y de la seguridad de mi entorno afectivo, más claro tengo que aquellos hombres también necesitaban la aventura para encontrarse, pues aquí, a pesar de estar lejos de los demás, es donde más cerca me encuentro de mi mismo. Por supuesto que disfruto del hogar y de mi gente, pero siempre ansío la naturaleza salvaje, donde la libertad es palpable cada día y no una mera ilusión, por eso me encanta sentir el viento en la cara y aunque el sol y la sal cuarteen mi rostro, sentir que mi sonrisa es plena. Esa íntima sensación de plenitud me hace sentirme más animal aún, precisamente en un territorio que es fundamentalmente de ellos y no nuestro.
Juan Diego Amador
Imágenes autoría de Juan Diego Amador
por FIMT | Oct 5, 2022 | Expediciones
Izamos velas, sábado 01 de octubre de 2022
Tras una semana por fin podemos empezar la expedición “Tras la Estela de Shackleton”. Esta mañana me ha llegado el petate y los trineos que nos tenían extraviados. La espera ha sido larga y ha puesto a prueba mis nervios, pero la aventura es por definición incertidumbre y dar por hecho que todo puede pasar.
Así que ahora sí lo tenemos todo listo para izar velas y zarpar hacia las Georgias del Sur. De repente los nervios que se me habían atenuado vuelven a aflorar, pues sin duda la navegación es lo que más me impone de esta expedición, pues me consta que navegar 1.300 km en estos mares no es tarea fácil y mi experiencia en este tipo de barcos es prácticamente nula. Pero confío plenamente en Ezequiel, nuestro Shackleton, con más de quince años de experiencia navegando por los mares australes y en su hijo, Santiago, que le ayuda a tripular el Ypake II.
Nuestro Endurance particular es un barco pequeño para estas aventuras, pero suficiente para convivir ocho personas durante un mes: 18 metros de eslora y 3,5 de manga, tres depósitos de gasoil de 750 litros cada uno, además de dos tanques de agua dulce de 750 litros cada uno; un palo y tres velas. El Ypaque II será nuestro campamento base flotante durante las semanas que estemos en las Georgias y nuestro barco de salvamento cuando estemos haciendo alpinismo en la isla principal.
Estos días me han servido para conocer un poco más a los nuevos compañeros de aventura. Ezequiel es un tipo peculiar, rudo y de mando directo, obedece bastante al tópico de capitán de barco y sobre todo, al de alguien que hace de los mares australes su profesión. Domingo Expósito parece sacado de otra época, o mejor dicho podría pertenecer a cualquier época, medio hippie, medio jornalero y medio aventurero, pero enteramente humano y con un sentido del humor digno de su Jaén natal. Juanma Sotillos fue el primer vasco en llegar al Polo Norte Magnético. Apasionado del viaje
acumula muchos kilómetros recorridos a lo largo y ancho del planeta.
Mis primeras sensaciones en el barco son extrañas, como al inicio de cualquier expedición. Me embargan la ilusión, la motivación y las expectativas, pero también otras emociones que creía olvidadas, como la incertidumbre que sentí la primera vez que fui al Himalaya por saber que estaba dando los primeros pasos en un mundo al que no pertenezco. Aquí, en el océano, también soy un intruso indefenso en un mundo extraño, donde la vida también depende del juego de fuerzas naturales sombrías que, si quieren, se burlan de nuestra ingenua superioridad.
Así que esperemos que Eolo sea generoso con nosotros y Neptuno nos ampare durante la navegación desde las Islas Malvinas hasta las Georgias del Sur.
¡Buena travesía para todo el equipo!
Un abrazo,
Juan Diego Amador
Licenciado en Geografía y Master en Educación Ambiental
Profesor de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias
Guía y Técnico Deportivo de Montaña y Barrancos
Tenerife – Islas Canarias (España)
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por FIMT | Oct 4, 2022 | Expediciones
Puerto Stanley, viernes 30 de septiembre de 2022
El verdadero fracaso es no estar en el camino que deseas…
Han pasado seis largos días de espera para tener la primera noticia del equipaje extraviado. Esta misma mañana lo han localizado el en el aeropuerto de Santiago de Chile. Me han confirmado que mañana sábado me lo envían. Ahora ponemos toda nuestra atención en ultimar los detalles y en confiar. No es la primera vez que me veo retenido por un contratiempo de este tipo. En el año 2006 me tocó vivir algo parecido en Manado, Indonesia. En aquella ocasión me dirigía a Papúa para escalar la Pirámide de Carszten. Pero también me ocurrió en 2013 en Perú, donde tuve que ir a un notario para dar fe de que el equipaje retenido era mío, pues se había extraviado la etiqueta. Aunque no sea nuevo para mi, me produce cierta frustración tener que retrasar nuestros planes algunos días, pues me consta que en Georgias del Sur necesitaremos al menos dos semanas para cumplir nuestros propósitos.
No obstante, he ido aprendiendo que en este tipo de situaciones adversas que no dependen de mi lo esencial es la adaptabilidad. Así que he aprovechado para conocer algo de las Facklands o Malvinas. Tierra adentro es muy parecida a la pampa, una estepa semidesértica con vegetación baja y prácticamente llana. Sin embargo, en algunos rincones de la costa hemos encontrado pingüineras y ejemplares de leones marinos. Además, aprovecho para visitar alguno de los escenarios más significativos de la Guerra de Las Malvinas, entre argentinos y británicos.
Aprovecho estos días para leer, escribir, escuchar música y conocer más y mejor a mis compañeros de expedición. Hoy me retiro al camarote con el convencimiento de que mañana llegará mi material y que por fin podremos zarpar rumbo a las Georgias del Sur.
Un abrazo,
Juan Diego Amador
Licenciado en Geografía y Master en Educación Ambiental
Profesor de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias
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por FIMT | Sep 27, 2022 | Actualidad, Expediciones
Puerto Stanley, lunes 26 de septiembre de 2022
Al mal tiempo buena cara…
Lamentablemente nuestra expedición empieza con mal pie. Llegar hasta Puerto Stanley, capital de las Malvinas, no es tarea fácil. Un periplo de cinco vuelos y más de cuarenta horas nos llevó por Madrid, Lima, Santiago de Chile, Punta Arenas y Mount Pleasant en Malvinas.
A pesar de que en cada una de nuestras estancias nos pusimos en contacto con el personal de tierra para asegurarnos de que todo el equipaje viajaba con nosotros, algo falló. Así que el petate más importante, con dos de los trineos y el material técnico de escalada, se quedó atrás. Es un buen revés, pues después de tres días aún no lo han localizado y en caso de que aparezca, no nos lo pueden enviar hasta el próximo sábado, pues solo hay un vuelo semanal hasta aquí.
Perder estos días no es de vital importancia para cumplir con nuestros objetivos si el resto de la expedición transcurre con normalidad.
Con todo esto solo toca esperar, ser optimistas, mantenernos entretenidos y confiar en que todo se resolverá. De momento aprovechamos para visitar los alrededores de Standley, ir haciendo equipo y hacernos al Ypaque, el barco con el que cruzaremos hasta las Georgias del Sur.
Mis compañeros me han ofrecido generosamente ayuda y estamos trabajando para buscar planes alternativos en caso de que el material no nos llegue. Pero uno de los problemas es que estamos en un pueblo donde los servicios son mínimos y es imposible conseguir muchas de las cosas que necesitamos. Aún así me consta que Juanma, Domingo Rafa, Ignacio y Ricardo tienen tantas ganas como yo de zarpar pronto.
Esperemos que las próximas noticias sean esperanzadoras… Un abrazo,
Juan Diego Amador
Licenciado en Geografía y Master en Educación Ambiental Profesor de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias Guía y Técnico Deportivo de Montaña y Barrancos
Tenerife – Islas Canarias (España)
+34 659668596
juandiegoamador@gmail.com
Fotos: Juan Diego Amador
por FIMT | Sep 22, 2022 | Actualidad, Alpinismo, Expediciones, Montaña, Noticias
Nos hacemos eco de la siguiente noticia, recogida desde el perfil de Facebook del Excmo. Ayuntamiento de Guimar.
El ayuntamiento de Güímar anima y apoya al güimarero Manolo Alonso y a José Antonio Gómez, en su próxima expedición al Imja Tse, en Nepal, más conocido como Island Peak.
Manuel Alonso es un geógrafo y alpinista federado perteneciente al Club Maján de Güímar. Con ascensiones en Alpes, Andes, Kilimanjaro, etc.
José Antonio Gómez es un alpinista federado perteneciente al Club Montañero de Tenerife. Con ascensiones en alta montaña como Aconcagua, Toubkel, Kilimanjaro,Pirineos, etc.
Ambos montañeros partirán este próximo mes de octubre hacia Katmandú y, tras un trekking por los 3 collados míticos, Renjo Pass, Chola Pass y Kongma La, llegarán al campo base del Everest. Desde ahí se desplazarán hasta el Valle del Imja Tse.
Con palas de nieve y hielo de hasta 70º de inclinación y una altitud total de 6189m, este es un reto al alcance de muy pocos.
Por ello le mandamos todo el apoyo desde nuestro ayuntamiento esperando que cumplan todos sus objetivos en esta nueva expedición.
Desde la Federación Insular de Montañismo de Tenerife, nos unimos a los buenos deseos, esperando un gran éxito en su aventura.