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El invierno que no fue…

El invierno que no fue…

Los escaladores Jaume Peiró y Álex González reflexionan sobre la aventura y el cambio climático, contando con los testimonios de Alex Txikon, los hermanos Pou o Cecilia Buil.

Las temperaturas bajan y los días cada vez son más cortos. Ello anuncia la llegada del invierno en el hemisferio norte…. o eso creíamos.

El 21 de diciembre cambiamos de estación, dejando atrás el otoño para recibir con ansias la bajada de temperaturas que iba a hacer posibles nuestras actividades invernales. A escasos días de que termine este invierno 2019-2020, podríamos decir, con total seguridad, que ha sido una temporada muy mala para todos los que buscamos saciar nuestra sed de aventura en la nieve y el hielo.

Enero de 2020 ha sido el más cálido desde 1880.

El cambio climático cada vez está más presente. Los inviernos se van acortando y las temperaturas suben sin control. Enero de 2020 ha sido el más cálido desde 1880, quizá algo con lo que tendrá que ver el ser humano. Incendios sin precedentes, ciclones devastadores, disminución continua del hielo marino y continental… son hechos constatados que deberían hacernos ver la realidad de la situación en la que nos encontramos. Igual que para contener la expansión del coronavirus, también depende de todos nosotros que la temperatura mundial vaya o no en aumento.

En los Alpes, por ejemplo, la superficie glaciar se ha reducido entre un 30-40% desde 1850. La Mer du Glace, el mítico glaciar de las laderas del Mont Blanc, pierde entre 3 y 4 metros de espesor cada año. En el Himalaya, corre el agua por donde debería haber hielo. El nivel de los mares sube sin descanso por el deshielo de los casquetes polares…

Todos estos datos contrastados con estadísticas y estudios internacionales justifican las malas condiciones que nos hemos encontrado a la hora de llevar a cabo actividades invernales de escalada y alpinismo en la montaña este año.

La temporada no empezó mal. A finales de noviembre calentábamos motores en la norte del Almanzor, en Gredos, siendo la primera repetición de la temporada. También hemos buscando hielo que pinchar en distintas partes de España (Benasque, Bielsa…) y de Europa [Les Ecrins (Alpes Marítimos), Cogne (Alpes italianos), Chamonix…] , esperando que hubiera muchas cascadas formadas. Pero nos encontramos con todo lo contrario. Es más, solo pudimos escalar cascadas en Cogne (Italia) y en la mayoría de ellas no pudimos llegar hasta el final, debido a la mala calidad del hielo existente o, directamente, a que no lo había, así como a la sobrepoblación de escaladores, dado que solo había formadas unas pocas líneas.

Sin embargo, no podemos decir mucho sobre si es algo novedoso o se viene produciendo habitualmente, por lo que hemos optado por racabar el testimonio y la opinión de varios montañeros expertos para saber si estamos ante un ejemplo más de lo que puede estar suponiendo el cambio climático en función de su experiencia de otras temporadas:

“Ha sido un año inusual. No ha sido un invierno especialmente duro, incluso todo lo contrario: muy poca precipitación. Cuando ha nevado ha sido fuerte, pero esto ha ocurrido en muy pocas ocasiones durante la temporada. Que recordemos nosotros, para hielo de fusión ha sido de las peores, pero bueno, es cierto que las caras norte han estado en bastantes buenas condiciones, diría incluso que mejor que en otros años por esto mismo, es decir, gracias a que ha precipitado poco, y ha habido mucho anticiclón, lo que nos ha permitido disfrutar de ellas en buenas condiciones.

Nosotros hemos aprovechado esta circunstancia para hacer actividad este invierno en Pirineos. Pero lo que ha llegado a nuestros oídos es que las condiciones han sido generalmente malas en casi todos los sitios. Probablemente el cambio climático este famoso tenga algo que ver en todo ello.

Diríamos que desde que tenemos uso de razón, en general hace mucho menos frío; nieva bastante menos y los inviernos cada vez son más cortos.”

“La temporada la he visto desastrosa. Yo ni recuerdo ni había visto una temporada así nunca, la verdad. Para el hielo ha sido terrible pero de cara al alpinismo hemos encontrado condiciones excepcionales en lugares puntuales, típicas de la primavera y se han podido hacer cosas que en un invierno normal hubieran sido muy complicadas.

Precisamente por esas condiciones de poca precipitación de nieve durante dos meses y que ha hecho mucho calor, en Pirineos, actividades que se hacían normalmente en abril o a finales de marzo, se están haciendo en enero y en febrero. En Alpes ha sido algo parecido: han habido buenas condiciones para algunas vías, pero en cambio para el hielo ha sido una pena de año. No ha habido prácticamente nada.

Esta temporada me fui a la costa este de Canadá y EEUU, que por lo menos allí siempre hay hielo, pero también ha sido una temporada en la que han tenido muy pocos días de frío de verdad; de ese que te impide escalar a gusto; de esos 20, 25 o 30 grados bajo cero que suelen tener en enero y febrero.

En el Pirineo el problema es que estos últimos años tenemos temperaturas bajo cero durante muy pocos meses. Así que si viene un invierno como el de este año, ya sabemos lo que nos vamos a encontrar.

Y realmente lo que más me asusta es eso, que llegue el momento que tengamos un invierno sin invierno. Esto hace que desde luego salten las alarmas de todos a los que nos gustan los deportes invernales, tanto por la falta de condiciones para ellos, como por la falta de abastecimiento de agua que puede suponer para el resto del año y para el verano, que miedo dá cómo será.”

“Las altas temperaturas han provocado que la escalada en hielo se haya limitado mucho. Ha habido muy pocas cascadas para hacer y todas muy altas y con grandes aproximaciones. La tendencia es esta, el hielo desaparece. Contraria situación la que ha vivido el alpinismo: muy buenas condiciones para hacer corredores y caras nortes. En los Alpes cada vez habrá menos cascadas, al final lo que vamos a tener que hacer es adaptarnos, abandonar un poco el hielo y viajar fuera, Noruega, Canadá… Nos tocará centrarnos en escalar en roca, abandonar el hielo pirenaico e ir en busca de condiciones para escalar en hielo hacia el ártico.

Al final es culpa de todos, es lo que hay. Lo tenemos que asumir y adaptarnos a los nuevos tiempos.”

“Está claro que el cambio climático ha causado estragos. Con respecto a los intentos anteriores al Everest invernal, recuerdo que no corría el agua hasta principios de marzo y este año corría en todo momento. Al principio caían piedras a causa de un viento mucho más intenso y luego fuertes nevadas…Un tiempo de locos.

En Himalaya están cambiando las condiciones… En enero, que casi siempre hay una ventana, este año no la ha habido.”

Como hemos visto, el cambio climático llega hasta las montañas más altas de la Tierra. El calentamiento global azota los Pirineos, los Alpes, el Himalaya… El derretimiento de los glaciares podría dejar inundaciones por el aumento del caudal, producir ensanchamientos en las grietas glaciares o grandes desprendimientos de seracs. Está claro que de seguir así se dificultará mucho la escalada en hielo e, incluso, futuras expediciones al techo del mundo, sin hablar de las sequías y fenómenos climatológicos con el poder destructor de los grandes ciclones y huracanes, las DANA en España o los incendios descontrolados como los de Australia o California. Tenemos que empezar a hacer más por intentar evitarlo.

POR COUPLE CLIMBERS – JAUME PEIRÓ Y ÁLEX GONZÁLEZ

Fuente: Revista Oxígeno (leer más…)
¿Cubre tu seguro de montaña un accidente en estado de alarma?

¿Cubre tu seguro de montaña un accidente en estado de alarma?

Hemos hablado con el presidente de la Federación Madrileña, José Luis Rubayo, y con el de la Catalana (FEEC) Jordi Merino. Sus respuestas son distintas. La de Mapfre que tiene contratada, además de la madrileña otras federaciones sí que cubre un accidente en la situación actual. La FEEC ha emitido un comunicado suspendiendo temporalmente la cobertura de sus licencias.

Ante todo una idea: en una situación como la actual debemos permanecer en nuestra casa por responsabilidad. Los motivos son evidentes: evitar la propagación del Coronavirus y, también, porque los servicios médicos están saturados y cualquier accidente de montaña o tráfico que podamos sufrir causará un gravísimo perjuicio.

Independientemente de ello, hemos querido saber si el seguro de montaña que tienes contratado a través de tu Federación cubre un accidente de montaña en la situación de estado de alarma en que nos encontramos.

José Luis Rubayo: «La póliza de Mapfre sí que cubre un accidente de montaña que pudiera ocurrir en estos momentos»

Hemos hablado con José Luis Rubayo, presidente de la Federación Madrileña de Montaña quien nos ha informado sobre la póliza suscrita por esta Federación (y las del País Vasco, Galicia, Cantabria, Rioja, Extremadura, Castilla La Mancha y Melilla) con Mapfre.

José Luis nos explica que entre las causas limitativas de esta póliza de Mapfre no figura el estado de alarma por lo que esta poliza sí que cubre un accidente de montaña que pudiera ocurrir en estos momentos. Otra cosa distinta es que la propia Federación Madrileña, lo mismo que el resto de las Federaciones, haya recomendado a sus federados permanecer en casa y no realizar actividades deportivas.

Rubayo nos explica que hacer deportes de montaña en la situación que estamos viviendo, es un tema de responsabilidad en un momento en el que no debemos hacerlo. Pero no supone una agravación de los riesgos que cubre la póliza. Nos explica que, de hecho, Mapfre no puso problemas cuando ocurrió el terremoto de Nepal y murieron varios alpinistas españoles cubiertos por su póliza..

¿Qué ocurre con el resto de las federaciones? Quien no esté asegurado a través de Mapfre en las federaciones que hemos citado anteriormente debe leer las claúsulas limitativas de la cobertura del seguro que figuran en su póliza y, ante cualquier duda, ponerse en contacto con su Federación.

La Federación Catalana (FEEC) suspende sus licencias

Hemos hablado también con Jordi Merino, presidente de la FEEC, cuyos 42.800 federados actuales -el año pasado alcanzó los 52.000-, están asegurados en el RACC. Jordi nos comenta que, según el planteamiento de este seguro, si el gobierno prohibe salir de casa entonces es una actividad prohibida y se trata de una negligencia.

De hecho nos comentaba que hoy ha tenido lugar el rescate de un montañero en Set Cases y, muy posiblemente, se valore si se le cobra el rescate pues podría considerarse una negligencia en la situación actual.

Jordi nos explica que aunque en la póliza no pone estado de alarma considera que es de sentido común no salir a hacer deporte en la montaña. Si estás confinado por el estado de alarma no puedes salir.

La FEEC ha emitido un comunicado en el que suspende sus pólizas. Este es el texto del comunicado que han emitido:

Les llicències suspeses– Després del Decret del Govern de l’Estat d’Alarma queden temporalment suspeses les cobertures de les llicències de la FEEC.
El decret on es demana el confinament de la població fa que qualsevol accident a la muntanya pugui ser considerat com una imprudència.
Des de la FEEC demanem que tots aquells que tenien prevista una activitat de muntanya prevista per aquests dies l’ajornin. Qualsevol accident podria fer augmentar la greu situació sanitària existent.

La Federación Asturiana informa a sus federados de que no están cubiertos por su póliza.

La Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo del Principado de Asturias (FEMPA) ha emitido este comunicado: «Nos comunica nuestra Correduría AON que, a partir de hoy, la Compañía Aseguradora, ALLIANZ, no se hará cargo de los accidentes mientras dure el Estado de Alarma. Sería una negligencia y éstas están excluidas de las pólizas de seguros».

Fuente: Revista Desnivel (leer más…)

II JORNADAS TÉCNICAS DE MONTAÑA

II JORNADAS TÉCNICAS DE MONTAÑA

Buenos días

¡Saludos a la Comunidad Federativa de los Deportes de Montaña y Escalada y Sociedad Canaria!

Anunciamos la celebración de las II Jornadas Técnicas de Montaña por segundo año consecutivo.

Lugar : Las Palmas de Gran Canaria.
Fechas : 19 y 20 de marzo de 2020.
Sede : I.E.S. Felo Monzón Grau Bassas.

Estas Jornadas Técnicas, de las que la Federación Canaria de Montañismo es coorganizadora y la Federación Gran Canaria de Montañismo colaboradora, son una muestra de la conveniencia de análisis y debates necesarios en el ámbito de la Montaña Canaria, abordados por distintos actores y desde diferentes puntos de vista.

En esta ocasión, las tres áreas temáticas elegidas han sido:

1.- Etnografía. Mejora del entorno. Impacto socio-económico y ambiental de las Actividades de Montaña.

2.- Seguridad, Incendios e Impacto Ambiental. Gestión del Riesgo y Rescate en el Medio Natural de la Montaña.

3.- La Mujer y la Montaña.

Cinco Ponencias y dos Mesas de Debate con figuras relevantes a nivel nacional, autonómico y local.

El aforo es limitado y conlleva inscripción. ¡ Esperamos verte !

Web http://www.jornadastecnicasdemontaña.info/

Tus primeros pasos en la montaña

Tus primeros pasos en la montaña

Consejos para «respirar el silencio».

Caminar por la naturaleza nos permite mejorar la salud, desconectar de nuestras preocupaciones, estimular la creatividad y disfrutar del medio natural. ¿Te acompañamos en tus primeros pasos con nuestras sugerencias?

No conozco a nadie que tras haberlo probado por primera vez, no quiera repetirlo a menudo, quizá durante el resto de su vida. Hablo de pasear por la montaña, caminar, ver paisajes sin modificar por el hombre y “respirar el silencio”. Las siguientes “pinceladas” pueden resultarte de ayuda.

TUS PRIMEROS SENDEROS

Dar simplemente un paseo por el campo debería formar parte de nuestros objetivos iniciales. No hace falta planteárselo como que tienes que iniciarte con todas las de ley, prometiéndote convertirte en un buen senderista o montañero rápidamente (por cierto algo poco realista). Caminar por una zona de baja o media montaña, es decir a altitudes situadas entre los 0 y los 1.800 metros, no más de una hora- hora y media ida, con pocas cuestas y parando cada media hora para descansar representa un buen principio.

Hay mucha gente a la que le aburre andar por andar y para que resulte más agradable conviene buscar una motivación o “justificación” al recorrido: llegar a un bonito collado desde donde se divisen unas buenas vistas, conocer un refugio de montaña, visitar una cascada, disfrutar de un picnic con amigos en una bonita pradera, realizar una ruta que enlace solitarias fuentes… Pronto descubrirás qué te agrada más o qué tiene más sentido para ti, lo que necesariamente no tiene por qué coincidir con los gustos de la mayoría.

Las guías en papel de excursiones para niños constituyen una magnífica ayuda para que comiencen los adultos. Para no sentirte decepcionado, es mejor que las adquieras tras comprobar si su contenido se ajusta a tus necesidades o comparar su calidad en una librería física, de las de toda la vida. Normalmente cuestan de 15 a 25 euros e incluyen decenas de opciones de diferentes longitudes y desnivel, con una estimación horaria basada en una velocidad media razonable: 3-4 kilómetros por hora. Y un consejo adicional: no te inicies utilizando bastones desde el primer día, te volverás dependiente de ellos demasiado pronto (es preferible inicialmente mejorar nuestro equilibrio en montaña sin ellos) y pueden sobrecargarte muñecas, codos y hombros. En un año o dos y con recorridos que incluyan desniveles de más de 500 metros te resultarán útiles, sobre todo en los descensos.

SOBRE LA COMPAÑÍA

Si te cuesta encontrar compañeros/as para iniciarte en estas breves caminatas, puedes apuntarte a excursiones organizadas por empresas (es lo más rápido) o por clubs (te exigirán hacerte socio pero te resultará más económico y agradable a medio plazo). Salir con amigos/as a los que les guste también la naturaleza debería ser la primera opción, incluso antes que con la familia (pueden aparecer pequeños problemas o discusiones por tensiones domésticas anteriores a la actividad). No lleves a niños pequeños a un recorrido que no conozcas de antemano, pues pueden sufrir demasiado si el recorrido se muestra más exigente de lo previsto, ya sea por kilometraje, desnivel o dificultad del terreno.

Si caminas con tu perro, mantelo bajo control directo, para evitar molestias a desconocidos o al ganado que posiblemente te cruzarás en ciertos itinerarios. No le permitas andar suelto a una distancia de más de 10 metros o donde no exista contacto visual. En algunos espacios naturales protegidos es obligatorio llevarle atado o incluso está prohibido su entrada.

TÉCNICA BÁSICA

Teóricamente la mejor postura para ir por un sendero es erguido (no encorvado con la mochila), los hombros hacia atrás y ligeramente hacia abajo, el estómago nunca hacia afuera y la cabeza mirando al frente si el terreno resulta sencillo.

Si nuestro braceo es natural, tanto caminando sin bastones como con ellos, y oscila verticalmente sin cruzarse ante nuestro pecho, nos resultará más fácil caminar que con los brazos en los bolsillos de la chaqueta (peligroso pero habitual en individuos con frío en las manos o inexpertos). La longitud de nuestro paso debe ser superior a los 50 centímetros, lo que equivale a decir que en zonas fáciles tiene que haber más de 20 centímetros de distancia entre la puntera de un pie y el talón del otro. En general los hombres de estatura media, alrededor de 1,75 m en la Unión Europea, suelen avanzar 5-10 centímetros más por cada paso que dan la mujeres, que miden 1,64 m de media (1,63 en España). Pasos muy cortos, brazos caídos, piernas poco flexionadas o pisar con más fuerza sobre una pierna que sobre la otra pueden indicar problemas de salud o una manera de caminar descuidada, que en el caso de la montaña nos sobrefatigará mucho más que en ciudad.

Fuente: Revistas Oxígeno (leer más…)

Cuatro perfiles del “rescatado en montaña” de 2018

Cuatro perfiles del “rescatado en montaña” de 2018

En España el rescate en montaña es desempeñado por varios Cuerpos de Seguridad de Estado y servicios de distintas comunidades autónomas. La Guardia Civil desarrolla esta acción en la mayoría de los macizos montañosos de España y es la que mas intervenciones realiza, por lo que sus datos pueden ser orientativos de las tendencias generales.

Los datos de este estudio surgen de las informaciones del Servicio de Montaña de la Guardia Civil en 2018 (974 rescates y 1473 víctimas)

1.- 73 %, estaban llevando a cabo actividad identificada como de senderismo o de progresión por terreno abrupto.

Al hecho de ser, de lejos, la actividad mas practicada el senderismo, se une que muchos de sus practicantes no se identifican a si mismos como tales; y al no hacerlo es difícil que reflexionen sobre los elementos necesarios y convenientes sobre planificación, materiales, técnicas, etc.

2.- 62% de los rescatados han tenido que ser auxiliados cuando están “de bajada”.

Subir un pico, superar el punto mas alto de la travesía …. no es el fin de la actividad; hay que bajar del mismo y descender hasta el coche o autobús. Muchas veces pensamos que bajar no implica el esfuerzo de subir y nos relajamos. Además suele coincidir con la “segunda parte de la excursión” cuando estamos ya cansados, cuando se nota si estamos bien hidratados y bien alimentados.

3.- 56% son “victimas” de la sobreestimación de sus propias posibilidades.

De los cinco factores generales precursores de los accidentes , la inadecuada percepción de las capacidades físicas de cada uno sobresale sobre el resto. Folletos e información espectaculares, con fotos de sitios bonitos. Y además hay alguién que lo hecho y dice que es fantástico y fácil. Pero ¿ tengo la fuerza física del otro? ¿el cuerpo me aguanta para andar tantas horas? ¿progresaré rápidamente por el tipo de terreno?

4.- 72% proceden de un provincia distinta.

La montañas suelen ser espacios con poca población; salvo en los entornos montañosos de grandes aglomeraciones, como Madrid o Barcelona, las densidades  suelen ser muy bajas. Esto lleva a que la acción de información y prevención sobre accidentes en montaña ha de hacerse en un nivel nacional e internacional, transcendiendo el ámbito local e incluso regional.

El documento aporta otra serie de información, como la ficha de recogida de datos de accidentes y acciónes y propuestas del Comité Estatal de Seguridad de la FEDME.

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El alpinista que no quiso ser oveja

El alpinista que no quiso ser oveja

Alex MacIntyre, leyenda de la escalada pura adelantado a su tiempo, murió a los 28 años al caerle una roca en el Annapurna

Cabe preguntarse dónde afinó su puntería el destino. Un día de otoño de 1982, un bloque de piedra del tamaño de una maceta se desprendió y rodó por la caótica ladera sur del Annapurna (8.091 metros). Cayó justo en la cabeza del alpinista inglés Alex MacIntyre, que ya estaba muerto cuando su cuerpo aterrizó en la nieve y empezó a deslizarse cada vez más rápido hacia la base de la pared. Tenía 28 años y hasta ese día parecía inmortal. Admirado entonces, ahora es un alpinista de leyenda. La pequeña lápida en su memoria a los pies del Annapurna recoge una frase atribuida a un proverbio tibetano: “Es mejor vivir un día como un tigre que una vida entera como una oveja”.

Alex vivió su vida de alpinista a pecho descubierto, obsesionado con escalar las montañas más difíciles, pero no de cualquier manera. La ética, el estilo, importaba mucho más que el éxito o la conquista de una pared virgen. Resultaba fundamental no traicionarse, no ceder ante sus propios miedos, y MacIntyre, como todos los alpinistas con cerebro, disponía de su propia colección de miedos. Superarlos era más una cuestión de supervivencia emocional que de orgullo y fanfarronería.

El Reino Unido tiene tan poca roca y terreno de alta montaña como grandísimos alpinistas. En los años setenta del siglo XX, el subsidio del paro sirvió para que un pelotón de escaladores británicos se empadronasen extraoficialmente en Chamonix, dispuestos a formarse en las caras norte más famosas de los Alpes. MacIntyre fue uno de ellos, y era de los que más necesidad de aprender tenía, puesto que ni era especialmente valiente ni hábil escalando en roca. Pero tenía un don para moverse con piolets y crampones en alta montaña.

En esos años, las técnicas de asedio de las montañas de los Alpes formaban parte del pasado: reinaba el estilo alpino, es decir, un tú a tú con la montaña en igualdad de condiciones, sin trampas, sin atajos y con el compromiso como regla principal de un juego altamente peligroso. Se trataba de aunar inteligencia, técnica, fortaleza física y valentía para adentrarse en una pared austera y salvaje y escalarla de la forma más limpia y veloz posible. Eso es el estilo alpino, y es sagrado.

El primer ‘ochomil’

En esa época, en el Himalaya todo estaba por hacer. Solo había que imponer el mismo patrón admitido en los Alpes. No existe una respuesta para la gran pregunta del alpinismo: ¿por qué sus actores arriesgan sus vidas? Esto no significa que los alpinistas no sean conscientes del riesgo que asumen… Pero, claro, todos creen que burlarán la fatalidad, incluso cuando acuden a los funerales de sus amigos alpinistas.

MacIntyre firmó ascensiones en el Himalaya que aún hoy alucinan a los mejores: En 1978, dentro de una improbable expedición anglo-polaca al Hindu Kush abrió sendas vías en el Koh-i-Bandaka y el Changabang junto a John Porter y Woytek Kurtyka. Tras pasar con éxito por la Cordillera Blanca (Perú), en 1980 se enfrentó a su primer ochomil para abrir una ruta en la cara este del Dhaulagiri (junto a Kurtyka, Ludwik Wilczyczynski y René Ghilini). En 1981, realizó dos intentos a la temible cara oeste del Makalu, primero con su gran amigo Kurtyka, y más tarde con otra de las grandes leyendas polacas: Jerzy Kukuczka.

MacIntyre estaba desatado. Ya no era el chico que dudaba, que deseaba demostrar su valía y su valor, que buscaba imponer su forma de entender la montaña. La fortuna le había asociado con la mejor compañía, ingleses y polacos, tipos que se veían capaces de llevar a cabo cualquier sueño. MacIntyre buscaba un sitio en la historia del alpinismo, la fama necesaria para poder llevar más tarde una vida despreocupada.

Como los soldados

John Porter, su amigo y posterior biógrafo, le recuerda ansioso ante la posibilidad de sufrir un accidente, pero resuelto a cumplir todo lo que se había propuesto. No cerraba los ojos ante el peligro: le seducía la idea de burlar las trampas de la montaña, con seriedad y una valentía que él mismo comparaba a la de los soldados en las guerras mundiales. Escalar una pared virgen en el Himalaya, decía entre risas, es como abrirse paso hacia las trincheras enemigas, tratando de elegir esa trayectoria que evite un balazo, una explosión, una mina o un francotirador. Sabes que tienes que correr, ser hábil y valiente, pero desconoces hasta qué punto está o no en tus manos sobrevivir.

Alex estuvo en el centro de un terremoto que alteró las reglas del juego, fue una de las piezas clave de una generación de escaladores excepcional que desapareció mucho antes de lo esperado. La lista de ausencias es terrible: Joe Tasker, Peter Boardman, Jerzy Kukuczka, Roger Baxter-Jones, Al Rouse, Georges Bettembourg, John Syrett o Jean Marc Boivin. Se dice que la mala suerte mató a unos y la ambición a otros. El problema es que no existe alpinismo sin ambición. John Porter recuerda en su obra Un día como un tigre cómo una anciana le preguntó una vez en un aeropuerto por qué llevaban tantas maletas: “Es el equipo, porque somos alpinistas”, contestó. “Ah, sí, he leído sobre vosotros: ¡os vais muriendo pero siempre llegan otros que os relevan!”.

En primavera de 1982, MacIntyre, Roger Baxter-Jones y Doug Scott firmaron la primera ascensión del Pungpa Ri y la apertura de una nueva ruta en la cara suroeste del Shisha Pangma, desde entonces un lugar santo para el estilo alpino. Su frenesí bien calculado le condujo hasta los pies de la cara sur del Annapurna. Le acompañaban Porter y Ghilini, pero Porter enfermó y contempló marchar por última vez a su amigo. Pretendían escalar la impresionante pared con apenas un par de tornillos de hielo, tres pitones de roca y una cuerda famélica. En realidad pretendían, sin saberlo, adelantarse varias décadas a su tiempo. En 2013, el genial Ueli Steck escaló una ruta nueva en la misma pared y regresó al campo base en 28 horas. Puede que sonriese al leer el epitafio en la lápida de MacIntyre.

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